El culto

La religión romana:
La religión romana consistía, igual que entre los griegos, más en un conjunto de cultos que en un cuerpo de doctrinas. Había dos clases de cultos: los del hogar, que unían estrechamente a la familia, y los públicos, que estimulaban el patriotismo y el respeto al Estado. En la época imperial se añadiría el culto al emperador. En términos generales, se trataba de una religión tolerante hacia todas las religiones extranjeras, pues los romanos acogieron a dioses griegos, egipcios, frigios, etc. También era una religión contractual, pues las plegarias y ofrendas se hacían a manera de pacto con los dioses, es decir, para recibir favores, y si el creyente entendía que la divinidad no le cumplía, dejaba de rendirle culto.

El culto público:
El culto público era el que dirigían los sacerdotes, escogidos entre los miembros más destacados de la sociedad, que se organizaban en colegios sacerdotales.
- Colegio de pontífices: cuyo representante supremo era el Pontifex maximus. Este colegio se encargaba de la elaboración del calendario en el que se señalaban los días laborales y los días festivos.
- Colegio de las vestales: sacerdotistas de la diosa Vesta, que debían mantener el fuego sagrado de la ciudad siempre encendida, pues simbolizaba el carácter enterno de Roma.
- Colegio de los faciales: sacerdotes encargados de asuntos concernientes al derecho internacional, a las relaciones con otros pueblos y de la redacción de los tratados de paz y de guerra.
- Colegio de los augures: de gran prestigio social. Sus sacerdotes eran los que oficialmente poseían las técnicas de adivinación y se les consultaba antes de cualquier acto oficial o antes de tomar una decisión importante referida a conflictos bélicos.

El culto privado:
La romana era una religión también de carácter privado cuyo director era el propio pater familias (el padre), que se encargaba de llevar a cabo las ofrendas y los sacrificios y oraba en las divinidades.
Se levantaba en una dependencia de la casa un ara (un pequeño altar) en el que se ubicaba el lararium (una capilla) y se disponían una figuritas, habitualmente cerca y adornadas con ofrendas florales, que representaban a las divinidades familiares.



Reconstrucción de una estatua de Júpiter datada en el siglo I. El dios Júpiter era la deidad principal del culto público romano. En el monte Capitolino se erigía el Templo de Júpiter Óptimo Máximo, el más importante de Roma.

Este video habla sobre la religión romana:



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